martes, 28 de febrero de 2012

¿POR QUÉ TE ESCONDES?

 Dedicado al Tejo Milenario de la Sierra de Cazorla y en general a todos los árboles longevos de nuestras Sierras.

"¿Por qué te escondes?
-Para sobrevivir amigo, soy el Serrano más viejo y aunque libre estoy cautivo. Me he rodeado de un pequeño séquito, tan escondido como yo.
Broté hace muchos, muchos años, tantos que mis anillos de memoria se agolpan en mis entrañas. Pero el tiempo pasa y la Sierra ya no es la de antes. Ha cambiado el clima, con él, parte del ecosistema, un poco el relieve, el fuego (gran devorador de la Sierra), el hombre... una serie de circunstancias que se han convertido en una enfermedad terminal para nosotros.
Hasta hace unos siglos, me visitaba el amigo oso y se rascaba y jugaba con mis ramas. El lobo para mí no hace tanto tiempo, dormitaba en mi regazo en las tardes calurosas de verano esperando el momento tenso de la caza y el quebrantahuesos con su peculiar figura, tan fascinante, sobrevolaba los cielos con toda libertad.
Ahora, ya no están ninguno de ellos con nosotros, han desaparecido de esta Sierra tan maravillosa.
A mi alrededor borbotean fuentes, arroyos, torrentes y hasta el gran río nace cerca. La Sierra sufre, y lo que antes era savia de vida que brotaba por doquier, ahora son lágrimas desparramadas, que revitalizan pero son cada vez más escasas.
De vez en cuando, el hombre viene a visitarme. Yo le grito -¡no me hagas daño!
Normalmente los que llegan hasta aquí como vosotros son cordiales y solo se limitan a fotografiarme, admirarme e incluso abrazarme, a éstos les descargo mi energía y comparto con ellos  mi espíritu, mi alegría de vivir.
La Sierra sufre, y yo con ella, y cuando me preguntas ¿Por qué te escondes? Mi respuesta es clara; Quiero seguir aquí, no quiero desaparecer como el oso, el lince, el lobo... y tantos otros que me rodeaban. Quiero dar vida a la vida,  y que ésta me respete a mí. Me escondo y yo mismo cuando me pregunto de qué me escondo, yo sinceramente te respondo. Me escondo tal vez de ti."

miércoles, 15 de febrero de 2012

El Tejo Milenario –Iniciación de Pedri y Agu al senderismo en Cazorla II

    
…Aquella jornada no podía terminar ya, teníamos que darle más emoción, paisajes y como no, estando en Cazorla, algún animal de los que deambulan libremente por estos parajes.
Desde el Puente de las Herrerías, decidimos coger el vehiculo y adentrarnos por la pista hacia la Cañada de las Fuentes, lugar donde se ha marcado el nacimiento del Río Guadalquivir. Todo muy bonito sí, pero sobre la pista comienza a blanquear según subimos de altitud, bastante nieve acumulada y decidimos seguir con precaución teniendo en cuenta que otros coches de menor altura y peso, volvían sin problemas y a las malas tenía en el maletero las cadenas. Éstas no fueron necesarias, ya que hasta donde queríamos llegar, el Nacimiento, el coche respondió bien, si hubiéramos querido seguir,  sí que hubiera sido un problema.

  
 Una vez en el área recreativa de la Cañada de las Fuentes, seguimos por la pista forestal dirección a Pozo Alcón, la nieve estaba siendo un gran aliciente para los dos principiantes, a los que tuvimos que dejar unas polainas.
 Llegamos hasta el desvío de la senda que nos conducirá hasta los Tejos Milenarios y a partir de aquí, mis acompañantes “alucinaban” con la cantidad de nieve y aquella manada de ciervos que nos observaban intranquilos frente al Paracillo de los Seis Pinos, donde hay un monumental pino que impresiona tanto a los que ya lo conocíamos como a los nuevos visitantes.





 Ya marcando nieve, llegamos hasta el paraje de los Tejos, un gran colofón en la ruta, teniendo en cuenta que a unos 1700 m en un lugar recóndito de esta Sierra, se encuentra este pequeño bosquete de Tejos. El mayor de ellos se le calcula que pueda tener cerca de  2.000 años, que se dice pronto.







 Volvimos por nuestros pasos, y en el área recreativa reestablecimos fuerza con unos merecidos bocatas, claro que había unos individuos autóctonos observando, y me alegré que mis amigos pudieran ver a la Cabras montesas en todo su esplendor agazapadas a la roca. El macho dominaba en lo más alto con un aire señorial que imponía.




 La vuelta despacito y con buena letra, que el bajar con la nieve se las traía un poco.
Por último, estuvimos viendo el Arroyo de Linarejos, aquel que en forma de cascada veíamos deslizarse en la Cerrada del Utrero pero ahora manso, como asustado sabiendo que en unos metros tendrá una gran caída. Aquí también pudimos observar algunos pinos laricios de gran envergadura.
Pedri y Agu se llevaron una magnifica impresión aquel día, tanto que en cuanto podamos coincidir quieren repetir conmigo (claro que ya le meteré algo menos suavecito).



Hace ya algunos años, el sendero del Tejo Milenario, no estaba señalizado por la Junta de Andalucía, para llegar a él, había que documentarse bien e incluso buscarlo, ya que al llegar al Paracillo de los Seis Pinos, desaparecía el camino. Al llegar a casa en aquella ocasión, escribí una fábula dedicada a este hermoso y longevo árbol. Hoy las cosas han cambiado, ahora ya no está escondido pues hay carteles y flechas que dirigen a su encuentro, tiene por desgracia tallado en sus cortezas, las típicas marcas recordatorias de fechas y lugares de origen de gente que han llegado hasta él, y la única parte buena, es que ahora sí vuelve a surcar los cielos de este árbol, el quebrantahuesos, pero para entender toda esta explicación tendréis que leer la fábula, aunque será en la próxima entrada de este blog…


lunes, 6 de febrero de 2012

Cerrada del Utrero -Iniciación de Pedri y Agu al senderismo en Cazorla I

 Tarde o temprano, el cansineo de hablar en el trabajo de la montaña, las sendas y la naturaleza, ha despertado entre algunos de mis compañeros la curiosidad de experimentar, esto del senderismo. Es el caso de Agus, que ya había hecho algunos pinitos por ahí, y Pedri, un urbanita cuyas sensaciones minuto a minuto en la Sierra eran como las de un niño pequeño probando por primera vez el chocolate.
Decidido el comienzo, que mejor que la Sierra de Cazorla. La primera parada en el Puerto de las Palomas, donde se puede contemplar desde su mirador, todo un espectáculo de Valles, Montañas, ríos, Sierra mucha Sierra. Pero aquí solamente vemos el envase de la tableta de chocolate, ahora hay que darle pequeños bocaditos para comenzar a saborear.
 La primera pequeña ruta, tal vez la más conocida y visitada del Parque, es la Cerrada del Utrero. Aquí un jovencísimo río Guadalquivir, se acomoda estrechamente entre verticales paredes. Un río manso y espeso hasta la pequeña y antigua presa de la central eléctrica ya en desuso. A partir de aquí, el agua pierde su tranquilidad, para volverse brava, dejándose deslizar  por las pendientes hacia el Valle.
 



 Nosotros siempre rodeando la gran mole llamada El Lanchón, iremos bordeando el río, primero desde las alturas, más tarde a ras, hasta dejarlo atrás en su viaje andaluz, rodeando nosotros toda la montaña.




 Pero por estos lugares, al gran río se les une un pequeño arroyo de una forma espectacular, ya que el Linarejos, se enfrenta a su fusión acuática saltando desde las alturas con una espectacular cascada “Cascada de Linarejos”.





 Una vez terminado este itinerario circular, nos acercaremos a un paraje también muy bello y con un contenido de leyenda. El Puente de las Herrerías, donde cuentan que fue construido en una noche para el paso de la Reina Isabel la Católica y sus tropas camino de la conquista de Granada.

 La tableta ya está empezada, os puedo asegurar que este “chocolate” fue de lo más apetitoso para mis amigos Agus y Pedri, pero el día no quedó con estas visitas, el día deparaba más descubrimientos, sendas y emociones. Pero esto lo dejaremos para la próxima entrada…