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sábado, 20 de abril de 2013

CUEVA DEL GATO

 En noviembre del pasado 2.012, tuve la oportunidad de viajar unos días a Ronda, su Serranía y alrededores. Como centro base elegimos Montejaque y aquella primera tarde nada mas llegar, decidimos comenzar con un paseo cercano; la Cueva del Gato.
Esta rutilla, comienza en la Estación de Benaoján. Las estaciones son puras metáforas de la vida. Somos pasajeros incansables supeditados al tiempo, en un tren de paradas esparcidas en un viaje incierto.

Tomamos café en la cantina de la estación. Nunca hubiera pensado que en tan poco espacio podría haber tanto esperpento escapado de la mente de Valle Inclán, pero esa es otra historia. La nuestra, es la de comenzar a caminar junto a un río Guadiaro, más crecido de lo habitual (y eso que aún no llegarían las lluvias de este invierno). Los reflejos otoñales se manifiestan entre corrientes de agua espumosa. 




 Parece ser que este itinerario, recorre un antiguo camino de la Edad Media, que a la vez anteriormente había sido Calzada Romana.
Como dice la canción “era la tarde un suspiro” y así se nos pasó el camino y la tarde, llegando a un final frustrado. 




 Las crecidas del agua, había fracturado la estructura  del puentecillo de madera que cruza el Guadiaro, hacia la Cueva del Gato. Los viajeros en el tren de Algeciras, tendrían mejor vistas de esta preciosa oquedad, cuya rabiosa agua brota de sus entrañas, que nosotros. Para conformarnos subimos hacia un mirador y desde allí sacamos las mejores imágenes que pudimos.
 





La tarde en otoño, envejece antes de tiempo y apoco que volvíamos sobre nuestros pasos, el sol quedaba durmiente y no amenazaba luna. Así que sin Cueva y a largos pasos, decidimos acelerar buscando aquella estación de inicio, donde Penélope perdió sus sueños y nosotros nuestro empeño de encontrar cuevas al final del camino.





Mis mejores momentos

EL TORRECILLAS

  Cuando nos sumergimos en el hermoso abismo de los libros, nuestra imaginación fluye entrelazando imágenes y palabras, dando vida a pers...