Hace apenas unas
semanas, mientras caminábamos por el Parque Natural de la Sierra de Huétor, en
Granada, nos topamos con una pareja que, perdida en el laberinto de montañas y
senderos, buscaba una guía para alcanzar su destino. El azar nos llevó a conversar
sobre las sierras de Jaén, sus paisajes encantados y los secretos que esconden
sus parques naturales. Venían de Algeciras, aunque él era hijo de la tierra
granadina. Nos hablaron de su amor por la montaña, de cómo, siempre que pueden,
huyen del bullicio para abrazar el silencio de la naturaleza. Pero al mencionar
el Parque Natural de Sierra Mágina, con cierta incredulidad nos dijeron que
jamás habían pisado ese lugar, porque, según les habían contado, "no había
mucho que ver".
¿Te lo puedes
imaginar? ¡Decirme que Mágina no tiene encanto! Entonces, en mi mente, Cuadros
se reveló como un susurro, y con la pasión del que guarda un secreto, comencé
mi relato:
"Hay un
rincón, escondido cerca de Bedmar, que lleva por nombre Cuadros. Allí, nace un
río que comparte su nombre, y hace poco, unas pasarelas de madera fueron
construidas para guiar a los viajeros hasta su origen. A su lado, el bosque lo
escolta: un adelfal, pero no cualquier adelfal... Es el más grande que acaricia
la península ibérica, y quizá el segundo en todo el continente europeo. Apenas
brota el río, serpentea bajo túneles formados por las ramas entrelazadas de las
adelfas. Sus sombras se adueñan del tiempo, dejando que apenas unos tímidos
rayos de sol filtren, creando mosaicos de luz, como si los vitrales de una
iglesia celestial buscaran una salida. El río, juguetón, se deja engullir por
la tierra, para después reaparecer en la Cueva del Agua, como una melena al
viento, liberando su frío caudal que busca, entre sombras, la luz suave verdeando
entre los olivos.
En sus
inmediaciones, si el espíritu mariano os acompaña, encontraréis el Santuario de
la Virgen de Cuadros. Se dice que un pastor, guiando a su rebaño, divisó una
paloma blanca y, lanzándole una piedra, la alcanzó. Pero al acercarse, no halló
un ave herida, sino una imagen de la Virgen, serena y luminosa, aguardando su
descubrimiento.
Para quienes
prefieren escuchar el eco de la historia, hay una torre que, vigilante y
altiva, observa el valle. Aunque cristiana en su origen, parece haber sido
precedida por una estructura musulmana. La leyenda murmura que soldados venidos
del pueblo de Cuadros, en León, rumbo a la Batalla de las Navas de Tolosa en
1212, tomaron aquel castillo y decidieron bautizar la tierra con el nombre de
su hogar.
Pero esto es apenas
el comienzo. Para quienes aún duden de los tesoros que esconde Mágina, les diré
que al pie de la montaña que reina sobre este valle, hubo un tiempo en que
crecían viñedos. La montaña, conocida como Carluco o Carluca, se alza tímida pero
firme, alcanzando los 1.440 metros, en silenciosa contemplación de los grandes
picos que la rodean. Y aquel adelfal que ya os he mencionado, el más extenso de
la península... pues no está solo. En
lo alto del Carluco y en sus alrededores, el cornetal o
cornicabral más grandioso de Europa vive y respira, cubriendo más de 1.000
hectáreas, protegido como una joya singular por la Junta de Andalucía.
Ah, y no puedo
olvidar contaros algo curioso: un hórreo gallego, sí, en Bedmar, Jaén,
Andalucía. Quizá desconcierte a quien lo vea por primera vez, pero es el
testimonio de aquellos gallegos que llegaron durante la reconquista de Bedmar y
aquí echaron raíces, dejando huellas como el hórreo, el Molino del Batán en el
río Cuadros, y el escudo de armas que adorna esta villa.
Y si aún pedís más,
os diré que, cerca del nacimiento del río, yace una cueva que guarda en su
interior una necrópolis. Allí descansan, desde hace 5.000 años, los restos de
antiguos habitantes, en entierros colectivos que datan de la Edad del Cobre.
Apenas han comenzado las excavaciones, y quién sabe qué otros misterios
aguardarán en sus entrañas.
Amigo mío, si
después de todo esto te has quedado con ganas de más, te contaré que, desde
allí, además del corto sendero del Adelfal, puedes aventurarte por el de las
Viñas o el del Caño del Aguadero, con la opción de coronar el pico Miramundos,
o el Mágina, techo de la provincia de Jaén.
Perdóname si me he
extendido, pero cuando me dijiste que te habían contado que en Sierra Mágina no
había mucho que ver, no pude resistirme a demostrarte lo contrario. ¿Acaso no
te he dejado una lista considerable de maravillas por descubrir, y todo en solo
un pequeño rincón del parque?”
Nos despedimos de
los perplejos excursionistas de la Sierra de Huétor, y te aseguro que esos, en
cuanto puedan, vendrán a Cuadros. Se marcharon boquiabiertos ante el sinfín de
historias que este ‘Loco del Sendero’ les había revelado.
Ah, y no creas que
me dejé llevar demasiado por la lírica. He tratado de contener mi poesía, para
que no me tachen de cursi... Ya sabes que no todos tienen el gusto por la
belleza en las palabras."
“Voy subiendo el
sendero,
de adelfa, río...
pino,
a una iglesia en
candelero,
encomiendo mi
destino.
A mis ojos se abre
el valle,
para Cuadros de
pinceles,
de picachos en su
entalle,
como altivos
donceles.
¡Monte,
monte…cornicabra!,
¡déjame que te mire!
...”
Marta Medina Viedma
Nos vemos por las
sendas de Jaén. No te pierdas…O sí.




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