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sábado, 8 de agosto de 2026

Miramundos


Cuando me senté a escribir este artículo, busqué una palabra que definiera el topónimo de este lugar, y muchas acudieron a mi mente: idóneo, adecuado, ideal... Pero no bastaban. Entonces recordé unos versos de nuestra poeta Carmen Camacho:

"El amor es siempre sinónimo
De otra cosa
pero
siempre
sinónimo."

Miramundos no necesita más. Se define por sí solo, aunque siempre sea sinónimo de algo más grande, de algo que solo puede vivirse al alcanzarlo.

Estoy en lo alto de una cima que invita a soñar. Su nombre, por sí solo, evoca un paisaje que cualquier alma sensible imaginaría sublime. La vista, infinita, se desborda tratando de abarcar todos los “horizontes” que se despliegan alrededor, como si fueran pinceladas de un cuadro inmenso. Dicen que desde aquí se divisan varias provincias. El aroma a tomillo y romero abraza los sentidos, el tacto helado de la nieve en invierno revive el alma, el sonido del viento y las rapaces que surcan los cielos acaricia los oídos, y el sabor de un simple bocadillo se convierte en un banquete único.

La cumbre del Miramundos, con sus majestuosos 2.077 metros, se alza en el Parque Natural de Sierra Mágina, a un suspiro del techo de la provincia, el pico Mágina (2.167 metros).

Pero no imagines su cima como una arista abrupta e inaccesible. No. Miramundos, como su nombre, acoge. Ofrece una mesetilla donde reposar, un lugar donde el cielo parece haberse inclinado para abrazarte. Allí, un refugio espera, como un guardián silencioso de los sueños de quienes se atreven a llegar.

¡Ah, pasar la noche allí! Poder susurrarle a la luna sin levantar la voz, sentir la cercanía de las estrellas que titilan como promesas de historias aún no contadas. Aquí, el sol madruga más y su despedida se demora, regalando un espectáculo de luces que parecen detener el tiempo. O tal vez es el frío quien lo detiene, o el tiempo quien se rinde ante la inmensidad del frío.

El camino hasta aquí tiene varios nombres, cada uno tan evocador como su paisaje: la Cañada de las Cruces, el Caño del Aguadero y, el más desafiante y hermoso, el Gargantón. En este último, las Chimeneas de las Hadas se alzan como guardianas de piedra, grandes y alargadas, casi mágicas, como si fueran esculturas modeladas por la mano caprichosa de la naturaleza.

En Huelma, un fantástico Club de Montañeros lleva el nombre de Miramundos. Además de preservar el refugio, cuidan un tesoro especial: el libro de firmas. Año tras año, montañeros dejan allí sus pensamientos, emociones y garabatos, escritos con la tinta del asombro y la gratitud.

¿Y si grandes poetas hubieran escrito en su cima? ¿Imagináis a Lorca meciendo la luna con sus nanas? ¿A Machado pintando con palabras estos paisajes eternos? ¿A Miguel Hernández dándole voz a los silencios que se respiran aquí? Luis Cernuda, buscando su reflejo en la soledad del abismo, y Quevedo, con su ironía, contemplando la vida desde esta altura. Rosalía de Castro podría haber cantado a los vientos, y Gloria Fuertes habría desmontado el sinsentido de la tristeza en un lugar tan cercano al paraíso.

He subido muchas veces a esta cima, y cada vez es como la primera. Mi ruta favorita es desde la Cañada de las Cruces, donde el esfuerzo inicial deja paso a un ascenso amable, que invita también a explorar las otras cimas de esta mole majestuosa: el pico Mágina, el techo de Jaén, y la Peña de Jaén, con su imponente perspectiva.

Aquí, en el corazón de la montaña, la cabra montés aparece curiosa, observando a esos locos que desafían su mundo por amor a la aventura. El águila real nos mira con recelo, y el quebrantahuesos, silencioso, juega con el viento, testigos todos de un rincón donde la naturaleza reina soberana.

Miramundos: una cima montañera, un paisaje de ensueño, un refugio del alma, un poema tallado en la piedra y el cielo.

Nos vemos por las sendas de Jaén. No te pierdas... o piérdete, y encuentra lo que no sabías que buscabas.


jueves, 6 de agosto de 2026

Cuadros: su Adelfal, caminos, historias, leyendas y mucho más.



   Hace apenas unas semanas, mientras caminábamos por el Parque Natural de la Sierra de Huétor, en Granada, nos topamos con una pareja que, perdida en el laberinto de montañas y senderos, buscaba una guía para alcanzar su destino. El azar nos llevó a conversar sobre las sierras de Jaén, sus paisajes encantados y los secretos que esconden sus parques naturales. Venían de Algeciras, aunque él era hijo de la tierra granadina. Nos hablaron de su amor por la montaña, de cómo, siempre que pueden, huyen del bullicio para abrazar el silencio de la naturaleza. Pero al mencionar el Parque Natural de Sierra Mágina, con cierta incredulidad nos dijeron que jamás habían pisado ese lugar, porque, según les habían contado, "no había mucho que ver".

   ¿Te lo puedes imaginar? ¡Decirme que Mágina no tiene encanto! Entonces, en mi mente, Cuadros se reveló como un susurro, y con la pasión del que guarda un secreto, comencé mi relato:

   "Hay un rincón, escondido cerca de Bedmar, que lleva por nombre Cuadros. Allí, nace un río que comparte su nombre, y hace poco, unas pasarelas de madera fueron construidas para guiar a los viajeros hasta su origen. A su lado, el bosque lo escolta: un adelfal, pero no cualquier adelfal... Es el más grande que acaricia la península ibérica, y quizá el segundo en todo el continente europeo. Apenas brota el río, serpentea bajo túneles formados por las ramas entrelazadas de las adelfas. Sus sombras se adueñan del tiempo, dejando que apenas unos tímidos rayos de sol filtren, creando mosaicos de luz, como si los vitrales de una iglesia celestial buscaran una salida. El río, juguetón, se deja engullir por la tierra, para después reaparecer en la Cueva del Agua, como una melena al viento, liberando su frío caudal que busca, entre sombras, la luz suave verdeando entre los olivos.

   En sus inmediaciones, si el espíritu mariano os acompaña, encontraréis el Santuario de la Virgen de Cuadros. Se dice que un pastor, guiando a su rebaño, divisó una paloma blanca y, lanzándole una piedra, la alcanzó. Pero al acercarse, no halló un ave herida, sino una imagen de la Virgen, serena y luminosa, aguardando su descubrimiento.

   Para quienes prefieren escuchar el eco de la historia, hay una torre que, vigilante y altiva, observa el valle. Aunque cristiana en su origen, parece haber sido precedida por una estructura musulmana. La leyenda murmura que soldados venidos del pueblo de Cuadros, en León, rumbo a la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212, tomaron aquel castillo y decidieron bautizar la tierra con el nombre de su hogar.

   Pero esto es apenas el comienzo. Para quienes aún duden de los tesoros que esconde Mágina, les diré que al pie de la montaña que reina sobre este valle, hubo un tiempo en que crecían viñedos. La montaña, conocida como Carluco o Carluca, se alza tímida pero firme, alcanzando los 1.440 metros, en silenciosa contemplación de los grandes picos que la rodean. Y aquel adelfal que ya os he mencionado, el más extenso de la península... pues no está solo. En

lo alto del Carluco y en sus alrededores, el cornetal o cornicabral más grandioso de Europa vive y respira, cubriendo más de 1.000 hectáreas, protegido como una joya singular por la Junta de Andalucía.

   Ah, y no puedo olvidar contaros algo curioso: un hórreo gallego, sí, en Bedmar, Jaén, Andalucía. Quizá desconcierte a quien lo vea por primera vez, pero es el testimonio de aquellos gallegos que llegaron durante la reconquista de Bedmar y aquí echaron raíces, dejando huellas como el hórreo, el Molino del Batán en el río Cuadros, y el escudo de armas que adorna esta villa.

   Y si aún pedís más, os diré que, cerca del nacimiento del río, yace una cueva que guarda en su interior una necrópolis. Allí descansan, desde hace 5.000 años, los restos de antiguos habitantes, en entierros colectivos que datan de la Edad del Cobre. Apenas han comenzado las excavaciones, y quién sabe qué otros misterios aguardarán en sus entrañas.

   Amigo mío, si después de todo esto te has quedado con ganas de más, te contaré que, desde allí, además del corto sendero del Adelfal, puedes aventurarte por el de las Viñas o el del Caño del Aguadero, con la opción de coronar el pico Miramundos, o el Mágina, techo de la provincia de Jaén.

   Perdóname si me he extendido, pero cuando me dijiste que te habían contado que en Sierra Mágina no había mucho que ver, no pude resistirme a demostrarte lo contrario. ¿Acaso no te he dejado una lista considerable de maravillas por descubrir, y todo en solo un pequeño rincón del parque?”

   Nos despedimos de los perplejos excursionistas de la Sierra de Huétor, y te aseguro que esos, en cuanto puedan, vendrán a Cuadros. Se marcharon boquiabiertos ante el sinfín de historias que este ‘Loco del Sendero’ les había revelado.

   Ah, y no creas que me dejé llevar demasiado por la lírica. He tratado de contener mi poesía, para que no me tachen de cursi... Ya sabes que no todos tienen el gusto por la belleza en las palabras."

“Voy subiendo el sendero,

de adelfa, río... pino,

a una iglesia en candelero,

encomiendo mi destino.

A mis ojos se abre el valle,

para Cuadros de pinceles,

de picachos en su entalle,

como altivos donceles.

¡Monte, monte…cornicabra!,

¡déjame que te mire! ...”

Marta Medina Viedma

 

   Nos vemos por las sendas de Jaén. No te pierdas…O sí.

jueves, 30 de mayo de 2024

Restaurante de lujo


Desde mi improvisado restaurante, cuyo catering suelo llevar en la mochila, veo pasar las palabras que me gritan agitadas en mi cabeza. Esta, atolondrada por tanta belleza, se resiste a formar frases coherentes para que, al escribirlas, no me tomen por loco, más loco de lo que soy entre senderos y caminos.

Esta vez mis pasos me han llevado por sendas y vereas por la Sierra de la Peña del Águila, en las estribaciones del Parque Natural de Sierra Mágina.

Nuestros pasos han ascendido hasta cerca del Mojón Blanco para bajar hasta la fuente de las Seis Piletas. Descendimos después hasta el área recreativa de la Peña del Águila, junto al mirador del mismo nombre, pero solo os dejo estos detalles de mi ruta, los buenos senderistas sabrán buscar más alternativas.

Hoy, “El Senderista Loco” solo describirá brevemente el lugar donde ese día tomó sus sándwiches de lomo y queso en el mejor restaurante: la Naturaleza.

Es primavera, y con las últimas lluvias, tan esperadas como escasas, las flores nos han querido regalar su presencia cual versos desparramados de una forma caótica, formando el mejor de los poemas: jaras, orquídeas, margaritas, peonías o linarias, un largo recital colorido y aromático que fui disfrutando bocado a bocado con mi lomo y queso.

Los pájaros, esos duendes alados, estaban cantarines: chochines, pinzones, jilgueros y mirlos formaban parte de un hilo musical imprescindible para estos comensales campestres.

Al fondo veía el Aznaitín, esa gran mole a la que Antonio Machado le escribía desde su ventana o en sus paseos solitarios por los alrededores de Baeza.

 

Desde mi ventana,

¡campo de Baeza,

a la luna clara!

¡Montes de Cazorla,

Aznaitín y Mágina!

 

Destacando sobre todas las elevaciones, el Almadén, inconfundible pico cargado de antenas, esas que nos repetían la antigua señal de la caja tonta.

Tras el último bocado, con postre incluido de naranja y níspero, nos acercamos a un gran balcón seminatural llamado, cómo no, Peña del Águila. Abajo, Mancha Real, con esas avenidas planificadas en líneas rectas que cuadriculan el callejero. La campiña, nuestro mar de olivos y nuestras sierras, con sus pueblos desdibujados en el horizonte, siendo protagonistas de ese cuadro que se nos presentó en un día despejado de azul intenso.

Nos vemos por las sendas de Jaén. No te pierdas…O sí.

martes, 5 de mayo de 2015

MATA BEJID "Aquel lugar mágico donde nació mi abuela"


  •  erca del nacimiento de agua, donde crecen álamos centenarios, propuestos ser declarados monumentonjunto C natural, se ubica elconjunto romántico de Mata Begid, estudiado por Rafael Casuso, el cual constituye un cosingular del patrimonio histórico-artístico de Mágina, donde aún se revive el espíritu de la belle époque, en el que el agua, la vegeacitón y la arquitectura se integran de una forma original. Destacan la capilla neorrománica, de mediados del siglo XIX; la Casa Vieja, también construcción decimonónica caracterizada por la regularidad de sus vanos, realización en mampostería enfoscada y por la depuración ornamental; la Casa Nueva, construida a principios del siglo XX, posee dos plantas y tres series de vanos en cada una, destaca la forma mitral de los arcos y la presencia de un torreón-mirador con los vanos recercados en ladrillo, que le da un aspecto regionalista; y el jardín romántico, que da unidad a todo el complejo arquitectónico y desciende desde la ermita en cascadas, fuentes y estanques hasta la casa señorial

MATA BEGID, EL “PULMÓN DE MÁGINA”
Juan Antonio López Cordero
(en Revista Acebuche, núm. 19, septiembre 2006. Asociación Ecologista Guardabosques de Jódar. Jódar, 2006, p. 44-49).
http://www.pegalajar.org/articulos/mata_begid_pulmon.htm







Mi abuela paterna nació en este hermoso paraje, su  abuelo “el chocolate”, fue administrador en pleno apogeo de la finca. Ahora la decadencia, la dejadez de sus edificios y jardines, no hacen honor a  la verdadera imagen idílica del lugar, aunque sus restos, he  de confesar, le dan un aire romántico y embriagador. 







Siempre es agradable hacerle una visita y aprovechar para caminar por tantos sitios que invita este lugar. Siempre es agradable respirar su aire, refrescar las manos en el agua de sus fuentes e imaginar voces de un pasado reciente.
Castillo de Mata Bejid-Caño del Aguadero
Mata Bejid-Castillo de Mata Bejid-Puerto de La Mata
Mata Bejid-Piedra del Águila (circular)





Guardo las llaves
de aquellas cerraduras muertas,
 volveré  para desangrar casas
y dejaré abiertas sus ventanas
para romper el enrarecido aire.
Yertas las horas marcan verdades
de la decadencia humana.
Somos hojas de otoño
mutiladas en las sombras,
somos sueños robados de la historia
Tus huellas regresan
a mis versos, mis ancestros
despiertan en la memoria.

(Miguel Ángel Cañada) 

martes, 21 de agosto de 2012

CIRCULAR, BARRANCO DEL MONASTERIO-CIMA DEL OROZCO-CASTILLO DE PUERTA ARENAS-LA PEÑUELA.

 Una ruta calurosa y larga, tal vez más larga por calurosa que por la distancia, aunque se nos fue varias horas en hacerla.
Para introducirnos en el gran bosque de pinos del Barranco del Monasterio, hay infinidad de opciones y pistas forestales que lo atraviesan, pero la proximidad de las Casas de Cazalla en línea recta con el Castillo de Puerta Arenas, eso sumado a que conozco un senderillo precioso que desde aquí nos lleva de una forma diferente al Barranco, hizo tomar esta decisión.

 Este sendero, desemboca a la pista forestal, pero he de hacer por desgracia y por enésima vez, una denuncia. Los señores moteros han destrozado un sendero precioso. Algunos pasos que ya de por si, implicaban alguna dificultad, ellos han conseguido destrozarlos, amplificando esa dificultad a extrema y peligrosa. Pienso que las autoridades competentes deberían de extremar la vigilancia en estos menesteres, así como sancionar duramente a estos contaminadores y destructores de la naturaleza, yo no dudo en tomar fotos de las matrículas (cuando las llevan) e intentaré que no queden inmunes estos salvajes.


 Ya en la pista que en esta zona está en muy buen estado, va subiendo de una forma fácil hacia las Navas de Orosco.


 Allá en todo lo alto, unas feas antenas de telecomunicaciones, se alzan hacia el cielo, dejando pequeñito pero con clase, a ese punto geodésico del Orozco a 1.438 m., que sin complejos mira hacia la Pandera y Grajales; hermanas mayores en toda esta zona de la Subbética.

 Ahora la pista desciende en busca de la Historia. Una historia de fronteras, de intereses políticos y económicos con pretextos a veces religiosos, otros sin tales pretextos.

 Los restos del Castillo de Puerta Arenas, dan fe del lugar estratégico en aquella historia de “moros y cristianos” que aún se representa en el pueblo de Campillo de Arenas.






 Otra vez comenzamos a bajar hasta el área recreativa de la Peñuela, en Cerro Prieto-Las Alberquillas. Un momento de relax bajo la sombra de los pinos, de sueños de niñez en los improvisados columpios…

 Pasado la Peñuela, sabemos que bajando en línea recta, entre olivos y cortijos, está la cortijada de Casas de Cazalla, en buen estado, solitaria durante todo el año pero llena de vida en época estival.
 Por cierto se me terminó la batería de la cámara antes de terminar la ruta, de ahí la falta de fotos de este tramo.
Un largo paseo, en una zona que pertenece a la comarca de Mágina, pero en las estribaciones de la Sierra Sur. Un lugar donde mi niñez y mi juventud tuvo sus episodios, ya que mi abuela materna era de Campillo de Arenas y olivos cercanos al Castillo eran de mi familia y a mi me gustaba subir a estas tierras, que vulgarmente le llaman la zona de “Los Pinos”.

Mis mejores momentos

EL TORRECILLAS

  Cuando nos sumergimos en el hermoso abismo de los libros, nuestra imaginación fluye entrelazando imágenes y palabras, dando vida a pers...