miércoles, 13 de abril de 2011

BOROSA-CERRADA DE ELÍAS-LAGUNA DE VALDEAZORES

Cuando terminéis de leer y de disfrutar de este reportaje, comprenderéis el porqué, esta es la ruta más visitada del Parque Natural de Cazorla Segura y las Villas.
Acompañar en su corta vida, al río Borosa, afluente temprano del Guadalquivir,  es una experiencia que todo amante del sendero y la montaña tarde o temprano realiza, es como un peregrinaje obligado una vez al menos en la vida. Bueno por si alguno no podéis venir, yo os he hecho muchos cupos.
Son varios los parajes conocidos que encontraremos en este sendero. El primero nada más comenzar la ruta, el Charco de la Cuna, aunque con la cantidad de agua que llevaba este día, no se aprecia tal “charco”.
Un poco más adelante encontraremos otro llamada charco, El de la Gracea, donde confluye el Borosa con el arroyo de la Truchas o de la Gracea.

Acompañados, como no, siempre por un río ahora tímido en su bravura, enmudecido y ronco por sus gritos en su parte alta, cruzaremos el río, sobre el puente de los Caracolillos y un poco más adelante, llegaremos a Vado Rosales, lugar dónde dejaremos la pista forestal y por un sendero, no adentraremos a uno de los paisajes más fotografiados de España, La Cerrada de Elías, donde encajonado, un Borosa fotogénico y con la ayuda de las pasarelas sobre él, lo podremos sobrevolar admirando este angosto y maravilloso lugar.


De nuevo en la pista, los puentes nos harán cruzar una y otra vez a un río que comienza a ser abrupto y un poco furioso

Seguiremos ascendiendo hasta llegar a una central hidroeléctrica, lugar donde termina la pista y comienza el sendero con un desnivel de subida importante. Aquí el río no deja de maravillarnos una y otra vez con sus cascadas y pozas paradisíacas hasta llegar a la gran cascada La de los Órganos, de unos 70 metros de altura.








La última gran subida a las paredes verticales del Picón del Haza, taladrado por túneles, infraestructura de la central hidroeléctrica, nos facilitará el acceso a la parte alta del río y unos metros más divisamos la presa de la Laguna de Aguas Negras, que en sí es un pequeño embalse de la Central, pero sea artificial o no, es de una belleza casi sin igual, digo casi por que aún queda la siguiente laguna…



Desde la laguna de Aguas Negras, nos acercamos por un senderito de unos 300 metros, al nacimiento del Arroyo que da  nombre a esta Laguna, siendo una de las fuentes del Borosa.

La siguiente laguna, Valdeazores nos espera impaciente, sabiendo que su belleza también nos deleitará tanto o más que la de su hermana. Esta laguna, se formó de una manera natural, debido a unos desprendimientos, pero el hombre la forjó y perpetuó como tal con un dique.



Ahora sólo nos queda volver, pero esta ruta nos obliga a repetir fotos de parajes repetidos pero de momentos irrepetibles, diferente luz, color, perspectiva y de nuevo la Cascada de los Órganos desde arriba, otra vez desde abajo y una formación geológica que normalmente pasa desapercibida a la ida, pero que antes de llegar al puente de los Caracolillos, ya en la vuelta, es el sinclinal del Borosa, un pliegue de la corteza terrestre, siendo éste bastante atractivo para geólogos y amantes de esta actividad.






Un día precioso, lleno de luz, agua, color, olor, sabor, sentidos, sentidos, sentidos…
Ya os dije al principio, que comprenderíais, el porqué es una de las rutas más visitadas del Parque Natural de Cazorla Segura y las Villas.

miércoles, 6 de abril de 2011

TÍSCAR- CUEVA DEL AGUA

Las prisas por terminar la ruta del Garbanzal, tras la intensa nevada y el cambio climatológico al final de ésta, implicó una visita obligada a un gran monumento natural de estas sierras; la Cueva del Agua.
Para acceder a este espectáculo natural, debemos atravesar un pequeño túnel artificial y lo primero que encontraremos será un espectáculo donde los sentidos se convierten en espectadores atentos a tal obra de arte.


La Cueva del Agua de Tíscar, es también desde tiempos inmemoriales, santuario natural de una de las imágenes marianas con más devotos de esta zona; la Virgen de Tíscar, encaramada en una de las oquedades de esta gran cueva.



Cascadas de agua, que desde pasarelas y accesos habilitados podremos divisar, un sin fin de escaleras que nos ayudará a descender hasta el río, balcones miradores con perspectivas fantásticas del lugar etc.

Una visita, que una y otra vez hago siempre que puedo, llena de recuerdos de infancia, de travesuras de adolescente, de añoranzas.