jueves, 24 de marzo de 2011

VENTISQUEROS- PEÑÓN DEL ALMACÉN

 Cerca de la localidad de Valdepeñas de Jaén, en plena Sierra Sur, está el cortijo de las Ánimas, lugar donde comenzaremos esta preciosa ruta, salpicada de inconvenientes meteorológicos, que a veces nos impiden admirar el paisaje, otras lo hacemos con un encanto especial.
La niebla posada en las alturas de la Sierra de Ventisqueros, será conforme ascendemos, nuestra acompañante, que hará jugar al escondite una y otra vez, los maravillosos paisajes que nos deparan sus alturas.


Primeramente llegaremos a un lugar llamado collado del Hoyón de Malas Noches, hasta aquí, las encinas y los quejigos nos han acompañado, pero desde este lugar, el sendero se adentrará entre pinares, hasta dejarnos en el primer balcón de esta Sierra, el que nos acerca al Barrancón. Frente a nosotros hemos de suponer que se encuentra la Pandera, pero ésta  con su superioridad en altitud, estuvo eternamente dormida bajo el blanco manto neblino.



Seguiremos por la arista dirección de Sierra Bermejuela, hasta encontrar el sendero, que nos hará descender hasta uno de los lugares más bonitos de la Sierra Sur, el Puntal de Fuentefría o más conocido por el Peñón del Almacén.
Una vez en lo alto del Peñón, a capricho de la niebla, el Pantano del Quiebrajano y sus esmeraldas aguas, nos ensimismará la vista. También el sonido del agua esparciéndose entre rocas, nos dio la pista de que cerca habían chorreras y cascadas, en un desliz de las nubes, conseguí hacer una foto rápida, pero de poca calidad.


Desde el Puntal, nos dirigimos, hacia lo más alto de esta Sierra, el Pico de la Media Luna, pero la niebla ya nos había engañado, y subimos a su hermano gemelo, que sólo dista unos pocos metros menos.
El descenso lo hicimos entre quejigos centenarios, propios de esta zona de la sierra, intentando llegar al camino, ascendiendo por el Puerto de Navalayegua, que nos conducirá a nuestro lugar de partida el cortijo de las Ánimas



miércoles, 16 de marzo de 2011

Venta del Molinillo-Prado Negro

A unos pocos metros de la antigua Venta del Molinillo, comienza esta ruta del Parque Natural de la Sierra de Huétor.
Tras cruzar un gran arco de estilo árabe, tomamos el camino paralelo al arroyo de Prado Negro.
Un poco más avanzado el camino, el agua de este arroyo, retenida en una balsa para riego, nos sorprenderá con un color turbio pero mágico, debido a las copiosas lluvias de días anteriores.
Más adelante, encontramos el antiguo cortijo-palacio de la ermita de San Antonio, de estilo árabe, ahora enclave donde la Junta de Andalucía, está construyendo un centro de conservación de cría de especies de aguas continentales.
Seguiremos el camino  hasta los restos del cortijo del Despeñadero, donde hay un pilar de agua con la siguiente leyenda: “Bebemos agua en este pilarillo, en memoria de Manolo del Molinillo."
Este señor, fue un curandero muy venerado en la zona, conocido por el Santo Manuel del Molinillo.
Cerca de este lugar, nos desviamos del ya sendero, para introducirnos en una cerrada, en la que el arroyo se despeña en pequeñas y refrescantes cascadas.
Volviendo por el sendero, éste nos conducirá a los pies de la localidad de Prado Negro, pero antes el arroyo nos deleitara con otra bonita cascada.
Ya en la aldea, nos refrescamos en uno de sus mesones, con unas merecidas cervezas y tomamos fuerza con un sabio tapeo.
Una vez repusimos energías, tomamos la carretera asfaltada que nos conduciría al área recreativa de la Fuente de los Potros , pero a menos de un kilómetro de tomarla, nos desviaremos por otro camino que irá buscando, el cauce del inquieto arroyo de Prado Negro, el cual será nuestro compañero otra vez llevándonos a nuestro lugar de origen y destino.
  
   

martes, 8 de marzo de 2011

La Aliseda-Molino del Batán


La Aliseda es actualmente un área recreativa de un gran valor paisajístico. En este sitio crece el aliso de ahí el nombre del lugar.
Partimos de este paraje por el sendero que acompaña al arroyo de la Campana, un lugar que invita al visitante al paseo y a disfrutar de la naturaleza.
Tras pasar bajo el puente del río, nos iremos adentrando hacia el Parque Natural de Despeñaperros, hasta llegar a las inmediaciones de la localidad de Miranda del Rey, lugar donde realmente comienza la ruta señalizada hacia el Molino del Batán.
Hicimos un primero desvío para visitar la Acequia del Salto Padilla, un lugar bastante acogedor y tras volver por nuestro pasos nos dispusimos a bajar hacia el arroyo del Batan para encontrar las ruinas del molino. Éste parece ser de origen romano, pero nosotros sólo encontramos unas ruinas cerca del arroyo del mismo tiempo, las verdaderas del molino están más distantes y fuera de las señalizaciones del sendero por lo que he podido averiguar a través de otros blogs.
La vuelta la hicimos por otro desvío al que en otra ocasión en la que hicimos esta ruta, nos llamó la atención una señal que nos indicaba la Aliseda, así que intentamos hacer circular la ruta, pero ojo, la pudimos completar gracias al G.P.S de mi cuñado Camel, el camino se topó con una gran reja y un cartel de propiedad privada. La verdad, es que  este es el lastre de Sierra Morena y de un Parque Natural como es el de Despeñaperros, dónde una y otra vez te encuentras con propiedad privadas plagadas de vallas y alambradas. Muchas veces me pregunto, ¿cómo es posible que tanto el lince como el lobo, hayan podido sobrevivir a tanta traba? Claro que no me extraña que esté en peligro de extinción.


Por fin y gracias a la tecnología conseguimos encontrar un camino para llegar de una forma fácil y sin darnos la vuelta a nuestro destino, disfrutando al fin y al cabo de unos paisajes maravillosos.




sábado, 5 de marzo de 2011

LA GRAN FIESTA DE CARNAVAL

Era día de tregua. Cada vez que se convocaba asamblea general, se paralizaba toda la actividad natural. La pirámide alimentaria, perdía sus ángulos, vértices y lados para que sin temor, todos los animales de la Sierra pudieran estar presentes.
Nadie faltó al evento: Garduñas, buitres, ciervos, muflones, las divertidas ardillas, las simpáticas nutrias, los jabalíes gruñones; los zorros persuasivos, la escurridiza culebra, la rana, el ratoncillo, la trucha... no hubo ausencia alguna.
Desde lo alto de un gran risco, un gran macho montes alzó la voz, tan ornamentada como su cabeza.
-“Queridos habitantes de la Sierra, el motivo de esta reunión, es para preparar una fiesta, la gran fiesta del Carnaval”.
El murmullo, disimuló aquel ambiente de silencio expectante, hubo risas, gruñidos, cantos... Una fiesta siempre era interesante y divertida.
A través del murmullo, convertido casi en alboroto, surgió una voz dulce y melosa de la rama de un árbol. Era un mirlo negro, con pico rojo fuego, pidiendo la palabra.
-“Como ya sabéis- comentaba el mirlo desde su rama- el Carnaval, es una fiesta donde deberíamos denunciar con nuestros disfraces, todo aquello molesto, dañino y malintencionado para nuestros ecosistemas, así que propongo que nos disfracemos en consecuencia.”
Todos de acuerdo, corrieron, volaron, nadaron... a sus rincones en la montaña, para encontrar su disfraz adecuado.
Llegó el día indicado. Acudieron con su máscara de protesta, de crítica, mostrando todos, el lado más oscuro de la Sierra.
Cual fue la sorpresa de todos, que el disfraz elegido, había sido el mismo. Cientos de especies, por la magia del Carnaval, convertidas en una sola, todos clonados en un mismo ser.
¿Sabéis cual fue el disfraz elegido por todos?
De HUMANO

La fiesta se prolongó, hasta altas horas de la madrugada, se disfrazaron como humanos, pero se portaron como animales, es decir, naturalmente bien.

Mis mejores momentos

EL TORRECILLAS

  Cuando nos sumergimos en el hermoso abismo de los libros, nuestra imaginación fluye entrelazando imágenes y palabras, dando vida a pers...