martes, 26 de mayo de 2015

CAZORLA SALVAJE Cerrada del Pintor y Poyos de la Mesa


Hay parajes cuya belleza desprenden por si solos  un atisbo exótico, casi salvaje, pero el adentrarnos en ellos, demuestran que tras estas conjeturas físicas, realmente nos encontramos en un lugar indómito, donde observamos animales y plantas a la bella deriva del libre albedrío coexistiendo paraje y naturaleza en un bello cuadro. 








 La Cerrada del Pintor, allá en la recóndita brecha sesgada a través de los tiempos por el Arroyo de los Tornillos de Gualay, no nos deja indiferentes, nos sentimos diminutos puntos paseando a través de una historia geológica en esta máquina del tiempo llamada curiosidad.




 El agua siempre fría y cristalina, despierta en nuestra piel nuevas sensaciones contradictorias; las de querer atravesar rápido por el atroz dolor que irrumpe en los músculos como miles de alfileres clavados sin piedad, y las de no querer que termine el poder observar un lugar tan fascinante, menuda paradoja.






Los Poyos de la Mesa, los dejamos de lado en el camino, para saborearlos más tarde, a la vuelta, sin prisa. Allí nos empapamos de sueños, de “Edenes perdidos” donde los animales dormitan a sus anchas en las horas de calor, para después recrearse entre bosques y prados dando vida a este bonito paisaje. 








 La Cerrada del Pintor y Los Poyos de la Mesa, los visito de nuevo, mismos lugares, siempre diferentes sensaciones.

  Verde
Soy un hombre verde
que sueño en verde
con tu verde calma,
calma verde
mis horizontes verdes
calma dibujando
verdes montañas.
Verdes penas
de lágrimas verdes
como agua
en los valles verdes
de mi morada.
Verde, así es mi casa
como mi sangre verde
que mis hojas refrescas
y mi tronco acorazas.
Vivo en tu esperanza
verde y moriré verde
sintiendo el verde,
de esta tierra que sangra.
Miguel Ángel Cañada 

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