domingo, 28 de abril de 2013

BAJO LA CUERDA DE LOS AGRIOS Y EL BARRANCO DEL GABANZAL

 Lo siento, soy un cabezota y aunque haya pasado dos años de aquel día en que una nevada nos hizo desistir en terminar esta ruta, en el 2.013 la terminamos. Hace ya más años que la hicimos, pero quería tenerla documentada de una forma gráfica y digna para este “loco” blog.
 Comenzamos dando vista al Rayal, el primer pico que nos hará sombra al pasear bajo sus moles pétreas. Éste será también el final de un itinerario circular, donde visitaremos los lugares donde emergen arroyos, para después ver a éstos en su zona baja, en pleno apogeo acuífero.




 Son duras las cuestas, que hace sufrir a nuestros gemelos, pero más bonitos los paisajes que a un lado y a otro vamos dejando.
 



 A nuestra derecha siempre o casi siempre en la ida, todo el cordel de los Agrios, Picón del Guante, Aguilón del Loco…Así como collados verdes y deslumbrantes como el Collado Valiente, el Prao de la Nava, donde rebosaba el agua por todos lados.






 Llegamos a lo más alto del recorrido, para comenzar a descender hacia Puerto Llorente. Aquí iremos con cuidado, la pista está concurrida por vehículos que pasean en busca del nacimiento del Guadalquivir. La antigua casa forestal de Collado Zamora, la están rehabilitando como refugio, me imagino que tomará parte del proyecto del Sendero GR 247 Bosques del Sur.

 Otra vez en una pista más tranquila, seguimos descendiendo. Ahora estamos en plena ebullición de aquellos arroyos que arriba veíamos nacer entre piedra. Forman cascadas y atraviesan nuestro camino dificultando en algunos lugares el paso para nosotros.




Ya casi al final de nuestro trayecto, fuimos con cuidado para tomar la antigua senda, con sabor a historia arriera que en pocos zigzag nos dejará con vistas maravillosas del Rayal. 

 Allá donde se forman las nubes, muere el viento.

sábado, 20 de abril de 2013

CUEVA DEL GATO

 En noviembre del pasado 2.012, tuve la oportunidad de viajar unos días a Ronda, su Serranía y alrededores. Como centro base elegimos Montejaque y aquella primera tarde nada mas llegar, decidimos comenzar con un paseo cercano; la Cueva del Gato.
Esta rutilla, comienza en la Estación de Benaoján. Las estaciones son puras metáforas de la vida. Somos pasajeros incansables supeditados al tiempo, en un tren de paradas esparcidas en un viaje incierto.

Tomamos café en la cantina de la estación. Nunca hubiera pensado que en tan poco espacio podría haber tanto esperpento escapado de la mente de Valle Inclán, pero esa es otra historia. La nuestra, es la de comenzar a caminar junto a un río Guadiaro, más crecido de lo habitual (y eso que aún no llegarían las lluvias de este invierno). Los reflejos otoñales se manifiestan entre corrientes de agua espumosa. 




 Parece ser que este itinerario, recorre un antiguo camino de la Edad Media, que a la vez anteriormente había sido Calzada Romana.
Como dice la canción “era la tarde un suspiro” y así se nos pasó el camino y la tarde, llegando a un final frustrado. 




 Las crecidas del agua, había fracturado la estructura  del puentecillo de madera que cruza el Guadiaro, hacia la Cueva del Gato. Los viajeros en el tren de Algeciras, tendrían mejor vistas de esta preciosa oquedad, cuya rabiosa agua brota de sus entrañas, que nosotros. Para conformarnos subimos hacia un mirador y desde allí sacamos las mejores imágenes que pudimos.
 





La tarde en otoño, envejece antes de tiempo y apoco que volvíamos sobre nuestros pasos, el sol quedaba durmiente y no amenazaba luna. Así que sin Cueva y a largos pasos, decidimos acelerar buscando aquella estación de inicio, donde Penélope perdió sus sueños y nosotros nuestro empeño de encontrar cuevas al final del camino.