miércoles, 23 de noviembre de 2011

El Gilillo montaña de duendes entre la niebla.

 “¡Qué extraño es vagar en la niebla! 
En soledad piedras y sotos. 

No ve el árbol los otros árboles. 

Cada uno está solo. “

Herman Hesse

 He subido varias veces al Gilillo y por diferentes sitios, pero esta última fue como de cuento encantado poblado de duendes y animalillos que juegan entre la niebla.
La subida la hicimos desde el camino del Chorro, por el Sendero del Agua y la niebla y el color del otoño, era lo único que nos marcaba la subida, sin más referencia que nuestros pasos sobre sus hojas.

 Mi amigo Carlos dio la primera nota fantástica a este cuento, su gorro de “Fanta de naranja”, terminado en manojo de pelo anaranjado quedaba muy propio para esta cita con la fantasía; ya teníamos duende.
 Por conocer el lugar, sabíamos que pasábamos por la Loma de Cagasebo y que dejábamos atrás el bosque, para colgarnos casi literalmente en la senda bajo Los Castellones.

La niebla no daba tregua, a Carlos le prometí bellos paisajes y con seguridad fauna por ser una zona bastante transitada por el reino animal, pero la meteorología me estaba dejando fatal.
Llegamos al Collado del Gilillo, primera recompensa sin trofeo, pues aún no veíamos más allá de nuestras narices.


 Para subir a la cima, no hay senda marcada y aquí un problema. ¿Cómo subir a un sitio que no se ve? Pues lo hicimos, con titubeos al principio pero la altura nos dio recompensas y de vez en cuando se abrían ventanas que dejaban ver las cimas cercanas, algunas alejadas y sobre todo nuestras caras coloradas de esfuerzo y fresquito.



 Cima, foto de rigor y a descender que es casi peor que subir. Poco a poco la niebla nos deja reflejos de la Sierra, las cimas más altas como el Cabañas, se había cubierto de una fina capa de nieve y el sendero a la vuelta incluso se dejaba ver.





 Subieron las nubes y la recompensa para todos, la otra parte del cuento, los animalitos volando, saltando y corriendo, casi todos a la vez.



 El paisaje también dibujó su cuadro y quedé bien con Carlos, mi promesa se había cumplido y con creces pues disfrutó, bueno disfrutamos un montón.






Un sendero de cuento en una montaña de fantasía.

martes, 22 de noviembre de 2011

LA OSERA (CASCADAS,SALTOS DE AGUA Y CHORRERAS)

Hace un tiempo, se me ocurrió hacer un álbum monográfico de algunos parajes, animales o plantas, recogidas en mis fotos a lo largo de tantos senderos y viajes. Esta idea, la comencé a plasmar en mi facebook compartiéndola con mis amigos de esa red, y ahora lo haré también con los seguidores de este blog.
Comienzo con el álbum llamado "Cascadas,Saltos de Agua y Chorreras",su propio enunciado define al álbum.
Por último os comentaré, que voy a crear una página por cada álbum, y conforme edite fotos, cada una irá a su página, así será más fácil visualizar de un golpe cada álbum.
Cascada de la Osera (Sierra de las Villas en el Parque Natural de  Cazorla, Segura y las Villas)

Cascada de la Osera (Sierra de las Villas en el Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas)


Cascada del revosadero del Embalse del Aguacebas (Sierra de las Villas en el Parque Natural de la Sierra de Cazorla Segura y las Villas.
Cascada del revosadero del Embalse del Aguacebas (Sierra de las Villas en el Parque Natural de la Sierra de Cazorla Segura y las Villas.



miércoles, 16 de noviembre de 2011

BAJO LA MIRADA DEL VENTISQUEROS

 Llega un día de fiesta como otro cualquiera y por inercia nos desenmascaramos, dejando el disfraz de lo cotidiano, doblado en el rincón de la monotonía semanal dispuesto e impecable para el lunes. Sin la máscara somos lo que queremos ser: montaña, arroyo, bosque, nube, flor…y para ello sólo necesitamos un paseo por la naturaleza.

 Día de comida familiar, nos levantamos y vemos que hay tiempo para recorrer algún sendero cercano, algo no previsto. La zona del Quiebrajano en la Sierra Sur es perfecta.
Llegamos al Puerto de las Coberteras y decidimos tomar el camino que se adentra hacia la falda del Ventisqueros, dándole la espalda al gran gigante de esta Sierra, La Pandera.
Las vistas como siempre espectaculares, ahora decoradas con los puntos coloridos del otoño.

 El camino nos lleva a un colmenar, sin más salida que alguna vereda de cabras buscando el mejor paso (para ellas claro) entre la maleza y la roca.
Volvemos por nuestros pasos y decidimos avanzar dirección a Valdepeñas de Jaén, siempre bajo la mirada atenta de esta gran mole, El Ventisqueros, pero es época de caza y unos disparos muy cercanos nos invitan a eludir esta dirección, queríamos disfrutar de la naturaleza no a exponernos en ella y sufrir por ella.


 El tiempo se nos agota y nos queda otra oportunidad, seguir el cada vez más desgastado camino hacia Pitillos y adentrarnos por aquella senda bajo este cerro, dando vistas aéreas de la cola del Pantano del Quiebrajano, claro está siempre bajo la mirada del Ventisqueros.




 Fue un día sin ruta pero también sin el disfraz de lo cotidiano. Fuimos montaña, arroyo, bosque, nube y flor, fuimos lo que queríamos ser sin el disfraz de lo cotidiano.
Llegamos un poco tarde a la comida familiar, pero al compartir las imágenes robadas por mi cámara, se olvidó el retraso y disfrutamos de un día completo y feliz.




"A algunos hombres los disfraces no los disfrazan, sino los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro."
Gilbert Keith Chesterton