jueves, 25 de agosto de 2011

CERRADA DE LA CANALIEGA (Aquellas viejas sendas de pescadores)

 Dicen mis amigos, que cada vez que voy a la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas, cambio, se me dibuja una sonrisa en la cara que normalmente queda difuminada por la cotidianidad del día a día y sobre todo, dicen, que resalto el último lugar visitado como el favorito de la Sierra. Los más allegados saben que mi lugar favorito por encima de todos es la Fresnedilla, junto al nacimiento del Aguasmulas, pero la Canaliega, no está mal para sentirte “perdido”, maravillosamente perdido.


 Tras un rato de descenso por la pista forestal, antiguo camino serrano de trasiego e historia, llegaremos a Vado Carretas, lugar donde el río Guadalentín, hace su presentación.


 Nosotros tomaremos la antigua senda de pescadores, que laboriosamente tallaron literalmente en muchos lugares en la roca, una senda, en lugares abruptos y bellos. Ahora este sendero, dañado por la erosión, las crecidas y el paso del tiempo, nos ayuda aún, a disfrutar de estos maravillosos lugares.



 El río este año lo hemos visto alegre de agua, más que en otras ocasiones, las pozas y “charcos”  están rebosantes de agua. Nosotros en más de alguna ocasión tuvimos que sumergir nuestros pies, piernas, cintura… ya que los cruces de la senda de una orilla a otra, los facilitaba antiguos puentes, ahora sólo pilares que para los más ágiles suelen ser un saltito, para los que ya no lo estamos tanto, un chapuzón.

 Llegamos hasta la unión de este río, con el cristalino arroyo Gualay, aquel que en otra ruta nos deleitaba con otra bonita cerrada, la Cerrada del Pintor.




 Pasada esta zona, la opción para nuestras posibilidades, técnicas y físicas, fueron las de subir hasta la vieja Cañada de la Mesta,  que nos conducirá hasta el paso del Vado de Carretas y de aquí a nuestro origen.



Antes de llegar a Vado Carretas, hicimos una parada en Poyo Trivaldo y las ruinas de sus antiguas edificaciones serranas, ruinas llenas de historias, repletas de vida, muerte y recuerdos.






“Regresaré a la casa,
la casa de mi padre,
abriré la ventana
y que la limpie el aire.

Que limpie la esperanza,
que arrastre los recuerdos
y arranque de los muros
los retratos ya viejos.

Que azote las arañas,
las ratas campesinas
que invaden los rincones,
donde murió la vida.

Regresaré a la casa...

Renovaré los suelos,
el techo, los tejados
y el muro que soporta
los cierzos más airados.

Blanquearé el silencio,
el patio, la cadiera
y el rincón donde niños
crecimos hacia fuera.

Regresaré a la casa...

Y cuando respirables
resulten las alcobas
traeré a mis compañeros
para iniciar la obra
de levantar un árbol
delante de la puerta
que dé cobijo al aire
y al hombre le dé sombra.

Regresaré a la casa...”
José Antonio Labordeta.

Cerrada del pintor

domingo, 7 de agosto de 2011

POSICIONES DEL VELETA-LAGUNA DE LAS YEGUAS-LAGUNILLOS DE LA VIRGEN

“Yo no sabía aún cómo se llamaba los lagos, las montañas y los arroyos de mi tierra natal, pero contemplaba ya ensimismado la superficie de las aguas, de un color azul verdoso donde reverberaba a trechos un rayo tembloroso de sol. Las montañas se extendían como una majestuosa corona en torno al lago, con nieve en sus cumbres, arroyos deslizándose entre los peñascales y formando pequeñas cascadas, y prados verdes, ligeramente ondulados…” 
 Hermann Hesse (Peter Camenzind)
Aprovechando que la estación de ski, abre en verano parte de sus instalaciones de telecabinas y remontes gracias al programa de actividades de CETURSA, Sierra Nevada Verano, decidimos darnos un paseíto, sobrevolando parte de la Sierra,  con un saltito de más de 500 metros de desnivel.
La verdad que en pleno mes estival de Julio, dejando casi 40º en origen y una hora y media más tarde, a un poco más de 3.000 m, no superar los 10º es todo un placer.
El remonte nos deja cerca de las Posiciones del Veleta, llamado así por haber sido una zona estratégica en nuestra negra historia de la guerra civil.
La primera idea era la de subir al pico Veleta. Un paseo que en una hora, gracias a nuestra pequeña “trampa”, nos dejaría en los 3.396 m pero que una gran prueba ciclista, nos invitó a desistir en nuestro empeño.
Ya que estábamos por allí, nos acercamos hasta los “Corrales del Veleta”, el último glacial de Sierra Nevada que resistió con sus hielos perpetuos hasta principios del pasado siglo XX. Todo un espectáculo el tener a esos gigantes ante nuestras miradas, Mulhacén, el más alto de la península ibérica y segundo más alto de España tras el Teide, el Alcazaba, piramidal y señorial, los Machos, el Veleta y abajo el mundo.
Nos volvimos otra vez al telesilla, ya que desde allí, salía una ruta que nos acercaría hasta la preciosa Laguna de las Yeguas.


Una vez en la Laguna, no nos conformamos, así que decidimos subir otra vez, ahora hacia los Tajos de la Virgen, nuestro destino, Los Lagunillos de la Virgen.

El deshielo y el estancamiento de sus aguas en la nieve, deja unas estampas de bellos colores y dibujos inigualables, formando estos lagunillos.
   
Un día de “trampa” montañera, que terminó siendo una gran ruta, divertida ya que tuvimos que atravesar grandes neveros a esta altura del verano y fresquita, muy fresquita.

“Quiero llorar diciendo mi nombre,
rosa, niño y abeto a la orilla de este lago,
para decir mi verdad de hombre de sangre
matando en mí la burla y la sugestión del vocablo.” 
Federico García Lorca (Poeta en Nueva York)

El Senderista Loco