miércoles, 23 de febrero de 2011

CASCADA DE LA OSERA

El Senderista loco, no podía dejar sin reportaje a la cascada de la Osera, uno de los lugares más impresionantes del Parque Natural de Cazorla Segura y las Villas.
Desde la localidad de Mogón, nos adentramos en la Sierra de las Villas por un sendero señalizado que nos conducirá hacia nuestro destino de una forma más fácil, que si lo hiciéramos siguiendo el cauce de un río furioso tras el despertar inquieto de un reposo en el embalse del Aguascebas  precipitándose en caída libre sobre las rocas.

Entre senderos, puentes y miradores, vamos descubriendo saltos y más saltos de agua; cascadas que por si solas en otro lugar nos dejarían boquiabiertos, pero la reina, la ensordecedora y bella del lugar, las deja en un segundo plano.

Nos aproximamos a la Osera y por muchas veces que hayamos hecho la ruta, no nos cansamos de admirar tal belleza de la naturaleza.


La Osera, es sin duda, la mayor cascada de Andalucía, con una caída de 130 metros, y una de las más altas de España, aunque aquí hay polémica con los entendidos, ya que no se ponen de acuerdo con algunos detalles como si una cascada es más o menos constante en el tiempo, o estacional a causa de deshielos, o son simple chorreras por torrenteras de lluvia etc.

Una vez bajo la gran cascada, el sendero asciende buscando el remontar del cauce del río, bien por el paso del Aguardentero, o aprovechando los túneles de canalización del agua del embalse, los cuales te ahorran un trayecto de subida y bajada importante.

Tras la Osera, una vez en lo más alto, encontramos otras caídas de agua, hasta que el último túnel, nos descubre la del aliviadero del embalse, dejando otra espectacular figura acuática, esta vez formada por la acción del hombre, pero que sin desperdicio ninguno para los sentidos.



La ruta, la hicimos circular, así que tomamos el sendero de la otra vertiente del río que nos conducirá hasta nuestro punto de partida, pero os puedo asegurar, que de vez en cuando la mirada se vuelve hacia atrás para contemplar tan maravilloso espectáculo del agua.

jueves, 17 de febrero de 2011

EL GRAN VIAJE

Estaban todas nerviosas, expectantes. El día había llegado. Creadas y adiestradas, especialmente para la ocasión, el gran viaje, debía dar comienzo.
Apelotonadas unas contra otras, aguardaban su turno. La concentración, este año, era excesiva, más abundante que otros años atrás. Desde luego que se esperaba desde hace muchos, muchos años que hubiera tal afluencia en la tierra.
Por fin, la transformación y ¡a volar!... El viento las balancea primero, hasta despedirlas hacia el maravilloso caos de la lluvia. El viaje ha comenzado y el perfecto orden de las filas de gotas nerviosas, da paso al desorden de la batalla emprendida. La Tierra, será invadida.
Golpean unas tras otras el suelo, sin dolor, esparciéndose y multiplicándose en cientos, miles de ellas, uniéndose de nuevo en un solo elemento.
Una vez ocurrido esto, comienza una gran fiesta; la fiesta de la vida. Ha llovido y corren los arroyos, suspiran los ríos, los saltos de agua y cascadas, gritan sobre ecos ensordecidos. Todas unidas como una gran hermana, se deslizan y viajan, hasta encontrar la calma.
El juego de la vida, está en marcha. Este año no habrá sequía, la tierra está plena y rebosante de agua. ¡Vamos a disfrutarla!










viernes, 11 de febrero de 2011

LOS GENOVESES-MÓNSUL-CALA DE LA MEDIA LUNA

El haber estado muchas veces en verano, tanto en la Playa de los Genoveses, como en la del Mónsul, nos fascinó la idea, de recorrer la zona desde la localidad de San José (nuestro “campo base”) hasta la cala de la Media Luna, pasando por zonas de una gran belleza.
Comenzamos por el sendero de Los Genoveses, lugar tan cargado de contraste como de historia.

Los Genoveses, debe su nombre a un hecho histórico. En 1.147, las tropas catalanas y genovesas, desembarcaron en esta playa para combatir el dominio musulmán de la zona y contrarrestar su monopolio en el mercado de la seda.


Tras atravesar esta ensenada utilizada históricamente como puerto natural, subimos al Morrón de los Genoveses; domo volcánico alrededor del cual se extiende una de las seis Áreas de Reserva Marina del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.


Desde aquí, una serie de acantilados volcánicos, salpicados por playas y dunas, nos acompañarán todo el trayecto.

Una de las playas más bellas y emblemáticas, es el Mónsul, lugar elegido, por su peculiar paisaje, para escenas cinematográficas, como las de Indiana Jones, Lawrence de Arabia, Las Aventuras del Barón de Muchausen o El hombre que perdió su sombra entre otras.
Subimos por la duna de Mónsul, una duna viva o rampante, que avanza o tal vez danza lentamente a capricho del viento.

Desde lo más alto de la gran Duna, observamos a un lado la belleza del Mónsul  partida por la Peineta, roca volcánica situada en primera línea de playa, y al otro lado el Barronal, donde bajamos para admirar de cerca, sus altas “paredes”, que no son mas que un cúmulo de lava solidificada.



Más allá del Barronal queda Cala Chica y Cala grande a las que observamos desde las alturas.


Volvimos a Mónsul y nos desplazamos a la Cala de la Media Luna, donde la fina arena nos invitó a pasear y a relajarnos para poder afrontar la vuelta de unas maravillosas vacaciones de invierno, de luz naturaleza y mar.