miércoles, 29 de septiembre de 2010

CRUZ DE CHIMBA, CRESTA MATAMULOS, PALOMARES

Subir al refugio de la Cruz de Chimba, es uno de los senderos que más veces habré recorrido por varias razones: mis primeros escarceos y recuerdos en la montaña pasando noche, fueron en este refugio, la cercanía a Jaén, mi ciudad, hace que cuando algún amigo que quiere iniciarse a esta maravillosa actividad de la montaña y el sendero, sea una de las elegidas y nadie queda defraudado.
Desde el área recreativa de la Cañada de las Azadillas,parte un sendero que entre pinos, jara y romeros nos subirá fácilmente hasta el portillo de los Madroñales. Desde aquí el sendero se convierte en pista, pero antes de tomarla, subiremos hasta el refugio de la Cruz de Chimba, lugar donde los sentidos tomarán su mayor agudeza, dándonos el bienestar del olor a monte, el tacto de la hierba fresca, el agradable canto del pájaro, la belleza del paisaje con las vistas al valle del Quiebrajano y el sabor del bocadillo de jamón que te comes como en ningún otro lugar.
Volvemos a la pista y cuando llevamos unos metros, la dejamos por una sendilla que a veces se pierde y no es fácil de seguir, aunque tiene algunos pasos curiosos. Esta senda nos dejará cerca del sendero que sube hasta la cresta de Matamulos.
 Una vez en la cresta, buscamos la cueva del Montañés, un lugar que sirve de refugio a los rebaños y cabreros de la zona y tiene la particularidad que entras por un lugar y sales por otro, con unas vistas del pantano del Quiebrajano estupendas.
Cresteamos por Matamulos y Matamulillos, siempre con el Quiebrajano sorprendiéndonos con sus verdes aguas, nuestra dirección, los llanos de Palomares.
 Palomares y sus grandes altiplanicies, restos probablemente de origen glaciar que impresiona ver tanto espacio abierto entre montañas.
 Tras atravesar el mayor de los llanos, cruzamos la pista que une la Cañada de las Azadillas con Carchelejo y tomaremos una senda que los antiguos montañeros de la zona, le llamábamos el atajo. Esta senda ahora está casi perdida. En poco tiempo la senda nos dejará en nuestro lugar de origen.


viernes, 17 de septiembre de 2010

LOMA DE LA BE - CERRADA DEL CUCO - CASA FORESTAL DE CARRALES



Las Villas como siempre la gran desconocida del Parque Natural de Cazorla, es para mí, una de las zonas más bonitas y salvajes de estas sierras.


Cerca del mirador del Topadero, sale una pista de tierra que desciende y rodea a la curiosa montaña llamada Loma de la Be.


Vamos paralelos pero a gran altura de la carretera de Villanueva del Arzobispo al pantano del Tranco de Beas, a la vez de un Guadalquivir perdido en las profundidades del paisaje.


La pista nos inserta en un cuadro donde los antiguos vestigios de los moradores de estos lugares, pierden color por el paso del tiempo. Lo que ahora es un Edén para nosotros, fue una forma de vida dura para ellos. 
                                               

Tras atravesar la zona de los Vadillos y sortear los arroyos, la pista desaparece en la fuente de los Enerpeños. Aquí seguimos el cauce del Arroyo Chillar, unas veces por sendas, otras suponiendo su trazado, llegamos hasta la bonita Cerrada del Cuco.
                                          

En este desfiladero, confluyen varios de los arroyos de la zona, saltando al vacío, formando bonitas cascadas y lo más curioso es que el sendero aprovecha un hueco formado en la roca justo encima de una de ellas casi imposible de fotografiar. Otras podremos incluso pasar por detrás de ellas.

Una vez sorteadas las verticales paredes, el paisaje se nos abre por completo con verdes prados con un ascenso cómodo hasta encontrar la pista que nos conducirá hasta la casa forestal de Carrales, final de esta preciosa ruta.




sábado, 4 de septiembre de 2010

LOS CAHORROS DE MONACHIL




A pocos kilómetros de Granada capital y adentrándonos por una zona poco habitual en Sierra Nevada, nos encontramos unos de los lugares más bonitos y espectaculares de esta gran Sierra, también uno de los más visitados por excursionistas, montañeros, aventureros, escaladores, pues el lugar no pasa desapercibido para nadie que sea amante de las bellezas naturales.

Partimos del pueblo de Monachil, y atravesando una zona de huertos, nos introdujimos en una senda adaptada gracias a las antiguas infraestructuras de las centrales eléctricas de la zona y a la adecuación del sendero por parte del ayuntamiento de la localidad con pasarelas colgantes que hace que este itinerario sea toda una aventura. 
                                                                                                  
Hay tramos con pequeñas dificultades, bien por la inclinación de las paredes, bien por la estrechez del sendero en algunos tramos, pero éstas son anecdóticas e incluso divertidas, al contemplar hileras de personas sentadas, con los pies colgando y arrastrado el trasero para acceder unos metros.
Pasaremos por el gran puente colgante con 63 metros de longitud, desde podremos apreciar una bonita cascada. 
Un poco más adelante, otra gran sorpresa, la Cueva  de las Palomas. El río sumergido bajo grandes rocas y nosotros con él.
Una vez atravesado el desfiladero, comienza el sol a saludarnos de una forma menos evasiva, desaparecen los altos paredones y llegamos a una zona abierta llamada las Azadas o también conocido en la zona por Cerro de las uvas, por la gran cantidad de viñedos que antaño había allí plantados.
Quisimos alargar la ruta, al llegar a la Estación eléctrica de la Vega, un sendero va tomando altura paralelo al río. Decidimos seguirlo, éste sube hasta la Central eléctrica de Diechar, pero tras tomar una altura considerable y junto a una chorrera de agua, decidimos volver.                                                         

Los Cahorros es una zona muy visitada el fin de semana, así que la vuelta la hicimos por el camino de la Solana; un sendero que nos hará volar por encima de los Cahorros, sobresaltándonos la gran profundidad del desfiladero, viendo pequeñitos a aquellos excursionistas que pasean o escalan por aquellos bellos lugares.